Llamamiento a los Diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular
Señores diputados de todas las clases sociales:
Pleno de la Asamblea Nacional
Hay algo que históricamente va primero que los antiguos y nuevos líderes y primero que ustedes mismos; es LA NACION CUBANA; el bien conocido Liborio de todos los tiempos. La NACION CUBANA ya estaba ahí cuando ustedes llegaron a la farsa histórica en la que ahora son protagonistas; unos desde hace mucho, otros más tarde. La nación cubana es ésa que comenzaron en tiempos desconocidos todavía nuestros aborígenes en este bello grupo de islas y cayos que ellos llamaron Cubanacán. Es el pueblo que vive ahora en cada casa y en cada calle y camino de esas mismas llanuras, valles y montañas, junto a sus espléndidas playas, sus formidables paisajes sin siquiera alguna fiera salvaje que amenace al hombre.
A no ser por nosotros mismos: los sietemesinos hombres que hemos aceptado espolearnos unos a otros, guiados hasta ahora por unas mentes enfermizas que sedientas de poder nos clavaron en las espaldas unos colmillos más asesinos que los de las hienas y las serpientes de las tierras allende el océano, de donde vinieron algunos de los que también son nuestros antepasados. La perfidia y la traición a la nación cubana de nuestro actual desgobierno rebasaron con mucho, mucho, mucho a los erráticos líderes republicanos y hasta a la ignominia colonial de los españoles.
Señores diputados, amigos: Es cierto que no todos entre ustedes van a salir ilesos del período de transición hacia la democracia en Cuba, pero recuerden aquellos que están actuando de buena fe que serán ustedes mismos los que tendrán abierto el camino para que sean aprobadas los proyectos de leyes, cambios y reformas que han estado promoviendo desde hace tanto y que los ridículos oligarcas, como siempre en la historia, ignorantes aferrados a la violencia y al sometimiento, no les han permitido pasar. No teman al futuro; la rueda de la historia no tiene porqué pasar sobre ustedes. Son muchos de ustedes los que van a cabalgar sobre la rueda de la historia y la van a dirigir hacia la prosperidad de Cuba y hacia la felicidad de los cubanos.
Amigos legisladores, el noble pueblo cubano está ahí esperando silencioso que ustedes -muchos de los cuales son individuos que representan lo mejor y más noble y honrado de nuestra nación- tomen las decisiones precisas ahora, ¡justamente ahora! No los defrauden. No les fallen.
"...Una contrarrevolución victoriosa sería horrible." Así les ha escrito hace menos de un mes atrás su otrora arrogante y ególatra líder, Fidel Castro, desde su lecho de muerte. Se resiste a entregarle su alma a Dios y comprender la trascendental importancia que tiene su palabra de arrepentimiento y de aceptación del colosal error histórico en el que hace más de medio siglo tiene sumidos a todos los cubanos; y a algunos de los más brillantes hijos de nuestra nación. Es cierto que un cambio violento de las esferas del poder en cualquier nación viene acompañado de serias consecuencias sociales que van desde masacres injustificadas hasta incalificables actos de vandalismo social como los que abundaron desde 1959 en adelante con la caída de la anterior dictadura en Cuba.
La vida ya ha pasado, todo en balde. No hay nada que justifique seguir atados a estos carboneros de manos limpias y respuesta pronta que pretenden ser los que tienen la verdad sobre cualquier cosa. Al ponderar el sólido negocio millonario de servicio submarino y buceo de su hijo, un cubano de cierta edad le decía a su amigo en diciembre del 2007: "Yo mismo pude haber hecho un negocio de estas proporciones y quizás mayor, pero he vivido los últimos setenta y dos años en Cuba". ¡Son los extranjeros en Cuba los empresarios! Los dirigentes piensan que los cubanos no son buenos para hacer estos negocios productivos y triunfantes. (¡Suerte que muchos están convencidos que los actuales dirigentes no sirven para hacer nada útil en Cuba hoy día!) Mientras más de diez millones de cubanos viven la vida de la clase pobre de comienzos del siglo pasado, unas cuantas familias de mafiosos y forajidos de la justicia verdadera cenan, siestan y se solazan en el patrimonio y el derecho de la patria.
Señores Diputados: mucho antes de ser miembros del Partido Comunista ustedes son cubanos, vecinos y amigos de sus iguales, padres de familia, abuelos... Cuba no les pide que dejen de ser políticos; como muchas otras cosas los políticos son un mal necesario a la nación. Cuba y los cubanos necesitan de ustedes actuar con audacia en el momento que las circunstancias lo exigen. Este es su Combate de Mal Tiempo, su Rescate de Sanguily, ahora ustedes son el Padre de la Patria y muchos van a jugar el glorioso papel del Titán de Bronce. Ellos hicieron su parte del camino y esperan desde las entrañas de nuestra nación que ustedes lleven al pueblo a su final destino de democracia, libertad y felicidad.
Team Editorial de Cuba en Vivo
